viernes, 31 de julio de 2015

África

Nació con un pie hundido en la arena. La otra pierna se le hundió un día de calor, buscando agua. Yo lo conocí justo al final, cuando encontré una mano desesperada que buscaba algo a lo que agarrarse. Lo cogí por la muñeca, demasiado tarde. Sus dedos se deshicieron en un polvo amarillo, pegajoso, en el que yo empezaba a hundirme.

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