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jueves, 6 de septiembre de 2012

sábado, 8 de octubre de 2011

Noche



Me agobia esta noche,
como todas las noches,
negra, triste y sola,
me desespera pensar en ella,
no quiero quedarme dormido,
volveré a tener pesadillas,
volveré a quedarme muerto,
volverán a dejarme solo,
quiero que las horas no pasen,
quedarme atrapado en el ocaso del atardecer,
una sombra eterna se cierne,
una tiniebla magnífica,
un conjuro inevitable,
viene la noche,
me abrigo y tiemblo,
me escondo,
sí,
me escondo,
a ver si la noche,
ciega como siempre,
consigue encontrarme.

martes, 27 de septiembre de 2011

White dry pages



Tocando esta última carta que dejaste en mis manos, escuchando el crepitar de la noche que se cuela por el cristal roto de la ventana de mi habitación, puedo recordar tantas cosas que no recuerdo ninguna.
Los besos que nos dimos se confunden con los que no nos dimos, los abrazos parecen ilusiones que alguien me proyecta para confundirme.
Me suena tu cara, casi puedo recordar tu boca, tus manos tan suaves, abrazándome hasta en las mañanas que despertaba solo.
Tocando esta última carta que me dejaste, en un folio blanco, una página tan vacía como nosotros mismos.

sábado, 20 de agosto de 2011

Noches precedentes


Hay días en los que parece que si no te voy a ver, voy a morir. A morir de tristeza, de soledad o sabe Dios de qué, pero parece que la noche, si llega, va a ser aún peor que el día. Son días de espera, de tal vez unas palabras, oírte, leerte, quizás verte, lejos, pero verte. Esos días ya se divisan desde la noche anterior, cuando el cielo no está rojo, está negro, pero mucho más negro que de costumbre. No se ven nubes, pero tampoco se ven estrellas. Lo único que se ve es oscuridad, lo incierto, las tinieblas, la pena, mis miedos. Miedo a que tal vez nunca vuelva a sentirme a tu lado, a mirar tus ojos, a tocar tus manos, acariciar tu pelo, miedo, pánico, terror, pienso en el color de tus ojos, del cual no podría olvidarme nunca, siempre acorde al color de tu pelo.
Esos días son días solitarios, donde todo el mundo parece estar fuera, fuera de mi vida, lejos de este planeta en el que yo, tal vez sólo yo, vivo. Para luchar contra lo inevitable y perder como siempre busco algo, busco a alguien, pero nunca encuentro a nadie si no te encuentro a ti, porque estos días no son para nadie, no son para mí, y no sé si serán para ti. La oscuridad que no deja de teñir tantas horas me hace sentir egoísta por querer llamarte, sentir tu voz en mi oído, decirte que la oscuridad ya llegó, que ya no veo nada, que necesito que me guíes por el camino que sabes que es el correcto, porque si yo tengo un camino, solamente tú lo conoces.
A veces también llueve, a veces un día gris me acompaña porque el mundo es así de amable, cuando ya no queda compañía hace de madre, de padre, de hermano, de amigo, y me envía unas gotas de lluvia, unas nubes gigantescas para hacerme entender que no estoy sólo, o que sí lo estoy, porque esa es la finalidad, el destino, pero que tal vez el propio mundo sea el hombro que me apoye.
A veces me imagino el momento en el que nos volvemos a juntar, un abrazo y después el alivio, la morfina que me calma el dolor de tanto tiempo. Aun así mi cerebro no me deja de recordar que no será más que un parche, que llegado un momento te irás otra vez y volveré a estar mirando al cielo, por si llueve, para ver que alguien más piensa en mí.
Hay días en los que parece que si no te voy a ver, voy a morir. 
Esta noche es increíblemente oscura, ya casi no veo nada.